2026-06-05 14:34:42 - ARGENTINA
Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente propone reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza. Esta vez, la mirada se dirige hacia el extremo sur del planeta, donde la Argentina sostiene una singularidad que ningún otro país puede exhibir: fue la primera nación en establecerse en el sector antártico y mantiene, desde hace más de 120 años, una presencia permanente e ininterrumpida.
A esa historia se suma otro dato poco difundido. Desde hace 36 años, la Administración de Parques Nacionales (APN) envía guardaparques a la Antártida para participar en tareas de monitoreo ambiental, investigación científica y apoyo operativo. Su presencia convierte a la Argentina en el único país del mundo que destina de manera sistemática agentes de conservación al continente blanco.
La Administración de Parques Nacionales estrenó en su canal de YouTube Antártida Argentina, un audiovisual que recorre la historia de la presencia nacional en el continente blanco y el papel que desempeñan allí los guardaparques. Una invitación a descubrir una faceta poco conocida de la conservación ambiental argentina.
¿Pero qué relación existe entre los parques nacionales y la Antártida? La respuesta conduce a una figura central de la historia argentina: el perito Francisco Pascasio Moreno. Naturalista, explorador y visionario de la conservación, Moreno fue el nexo entre dos historias que nacieron casi al mismo tiempo y que hoy continúan entrelazadas.
Todo comenzó en 1903, cuando el explorador escocés William Speirs Bruce quedó atrapado por los hielos en la isla Laurie, en el archipiélago de las Orcadas del Sur. Allí levantó una pequeña construcción de piedra, la Omond House, desde donde realizó observaciones meteorológicas y magnéticas. Sin recursos para sostener la estación científica, decidió ofrecer sus instalaciones al gobierno argentino.
Moreno comprendió de inmediato la relevancia estratégica y científica de aquella oportunidad. Gracias a su intervención, el presidente Julio Argentino Roca aceptó la propuesta y, mediante el Decreto N.º 3073 del 2 de enero de 1904, el país tomó posesión del observatorio. Así nació la actual Base Orcadas, la estación antártica en funcionamiento más antigua del mundo.
Ese mismo año, Moreno también sentaba las bases del sistema de parques nacionales al donar tierras patagónicas al Estado. Para él, conocer un territorio y protegerlo eran acciones inseparables. Por eso no sorprendió que entre los integrantes de la primera dotación antártica viajara un naturalista especialmente seleccionado por él.
Se trataba de Luciano Honorio Valette, zoólogo formado en el Museo de La Plata, quien realizó las primeras observaciones sistemáticas de fauna en la Antártida Argentina. Registró pingüinos, aves marinas e invertebrados, trazó mapas de bahías y dejó plasmadas sus experiencias en Viaje a las Islas Orcadas Australes (1906), considerado el primer inventario naturalístico de la región.
Más de un siglo después, aquella tarea pionera sigue vigente. Los registros iniciados en Orcadas dieron origen a una de las series meteorológicas y geomagnéticas más extensas del hemisferio sur, una fuente de información clave para comprender los cambios ambientales del planeta.
Hoy, los guardaparques continúan ese legado. Realizan censos de fauna, monitorean ecosistemas, supervisan el cumplimiento de normas ambientales en las bases y colaboran con proyectos científicos. Son representantes de la conservación argentina en un territorio donde confluyen numerosas naciones, pero donde solo una mantiene la presencia permanente de guardaparques.
Conservar, investigar y estar presentes. En el Día Mundial del Medio Ambiente, la historia de la Antártida recuerda que proteger un territorio también implica conocerlo y comprenderlo. Una misión que la Argentina sostiene desde hace más de un siglo en el lugar más austral del planeta.
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