En Vigo, ciudad al sur de Galicia, frente a la estación marítima, hay un monumento al emigrante. Se trata de un conjunto escultórico que representa a un hombre a punto de subirse al barco que lo llevará a América. Va con una maleta en la mano y el paso decidido; a sus espadas, otras figuras representan a los miembros de la familia que lo fueron a despedir; son parte de los que se quedan.