
En Joaquín V. González los institutos de inglés y los talleres artísticos debieron suspender sus clases, por lo que hubo mucho movimiento vehicular para retirar a los chicos que asisten a esos establecimientos formativos. En una de las clínicas céntricas de la ciudad hubo problemas con el grupo electrógeno destinado a los consultorios, pero en general, pudieron controlar la situación.
La falta de energía es un problema real que lo sufre toda la gente. Muchos profesionales y comerciantes no pueden trabajar con normalidad. También hay que tener en cuenta que es imprescindible garantizar la seguridad alimentaria de la gente, ya que los cortes en el servicio eléctrico, hacen perder la cadena de frío necesaria para mantener los alimentos perecederos aptos para el consumo.