
La investigación se inició luego de una serie de denuncias radicadas por ganaderos, especialmente por Carlos van Cawlaert y otros dos de apellidos Delbonz y Saravia, quienes pidieron al ministro de Seguridad, Maximiliano Troyano, que se pusiera coto al accionar de los delincuentes.
En virtud de los procedimientos efectuados durante tres días consecutivos fueron detenidos los cabecillas del grupo, conocidos como Los intocables, y abastecedores de casi la totalidad de las carnicerías clandestinas del este salteño. Les secuestraron, en diferentes allanamientos ordenados por el juez de Instrucción Formal 1 del Distrito Judicial del Sur, Mario Herminio Teseyra, un rifle calibre 22 con mira telescópica y una escopeta recortada calibre 12. Los cuatreros utilizaban métodos poco ortodoxos para operar: se introducían en establecimiento pecuarios en una camioneta Ford 350 con dos de ellos apostados en la caja del vehículo, desde donde ultimaban a balazos a las vacas. Luego las subían y se ocultaban en el monte para carnearlas. A veces los animales no morían y huían heridos, tal como comprobaron los encargados de una finca del frigorífico Bermejo, que vieron morir a sus vacunos heridos. Los detenidos identificados son Alberto Garnica (30), Leandro Maldonado (26) y Ramón Suárez (24), además de dos mujeres, dos menores y dos mayores indocumentados.