Aunque algunos profesionales de la salud a quien consultamos, intentaron bajar los decibeles de lo sucedido, no es un hecho menor descubrir la falta de cuidados que se tienen a la hora de eliminar residuos patológicos. Su manejo correcto es fundamental para contribuir al control de las infecciones y de la contaminación microbiológica, a los fines de velar por la seguridad de las personas (público y personal) que concurren al hospital; y por otra parte, a la prevención de problemas de contaminación ambiental que afecten a la población externa del hospital.
Uno de los empleados nos comentó en tono risueño cuando realizábamos la investigación: ¿vos sabes lo que son los gatos placenteros? Seguramente lo habrás escuchado. Son los felinos que merodean el hospital y se llevan las placentas que se tiran. Ustedes también habrán visto a los cerdos que vienen a la parte posterior del edificio y se sirven de estos residuos, comentó.
Esto más que broma es algo serio, porque lo cierto es que se requiere de un manipuleo especial para los residuos patológicos por dos razones: la posibilidad de una infección desconocida en el paciente o en el cadáver (según sea el caso), y por otra parte, por consideraciones estéticas.
Por este hecho muchos de los pacientes que fueron testigos del episodio se preguntaban si en el nosocomio se hacían abortos lo cual es un delito descripto en el título I, capítulo I "delitos contra la vida", en el Código Penal argentino, aunque también hay que decir, la ley establece cuatro excepciones a su punibilidad: en casos de peligro para la vida de la mujer, en los casos de peligro para la salud de la mujer, cuando el embarazo sea producto de una violación o cuando el embarazo sea producto a causa del atentado sobre una mujer sin sus capacidades mentales plenas.
El tema generó polémica y habrá que ver cuáles serán las repercusiones dentro de la sociedad; en el ámbito de la salud pública y en la justicia.
AMPLIAREMOS.