Y dicen los vecinos que desde que están los bomberos esas situaciones ya no pasan
Quizás por eso la decisión que tomaron estos servidores públicos de meterse en lugares en donde lamentablemente se observan que jóvenes sin futuro ni posibilidades de realización, practican vicios dañinos para su cuerpo y mente, perdiendo ilusiones y esperanzas. La actividad programada en esta ocasión fue simplemente proyectar una película: El gato con botas, relató Esquivel.
La jornada nocturna se vio reflejada del asombro de los niños y de las niñas en cada escena de acción de la película, para dar paso a la risa con las travesuras que realizaba ese diminuto y pintoresco personaje animado.
Luego el presidente de la institución prosiguió: La labor de los bomberos repartiendo caramelos recibió un guiño desde el cielo por parte del Padre Manuel Navarro Selva (cuyo nombre lleva la plazoleta del Barrio Roberto Romero), ya que no cayó ni una sola gota de lluvia y todo se desarrolló con normalidad. Párrafo aparte merece el comportamiento de los pequeños, que se portaron de maravillas. Seguramente que quienes transiten en estos días por allí, ya no encontrarán Tetra Brik o jeringas descartables, o ciertos elementos utilizados por las parejitas que aprovechaban la oscuridad del sector. En vez de eso, encontrarán papeles de caramelos porque en las paredes de ese anfiteatro aún resuena el eco de las risas y las charlas de los niños. Los bomberos agradecidos con los papis y las mamis que les confiaron lo más valioso que tienen, que son sus hijos. El cuento dirá que un día el gato con botas llegó a Joaquín V. González, y que con su espíritu justiciero se unió a los niñitos y niñitas para vencer el mal
Porque hubo un día en que los niños y el gato con botas le ganaron a los vicios, concluyó Jorge Esquivel.
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