La sabiduría no solo está en peligro, sino que es sistemáticamente desplazada por una “elección activa por la estupidez”. Hoy no siempre triunfa quien sabe más, sino quien grita más fuerte. No destaca quien piensa mejor, sino quien consigue más atención. La reflexión perdió terreno frente al escándalo, la verdad frente al entretenimiento y la sabiduría frente a la necesidad desesperada de hacerse viral.