Entrar, salir y reincidir. Esa es la crisis crónica de la seguridad que soportamos a diario, a raíz de un sistema carcelario desbordado. Pusilánimes ante el colapso del sistema penal. Todo el trabajo policial y el de los tribunales no sirven absolutamente de nada si el delincuente sentenciado entra por una puerta y sale rápidamente por otra.