2020-08-05 19:10:44 - FIESTAS PATRONALES
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Es tiempo de Dios y de Santo Domingo de Guzmán, de esperadas primeras comuniones y confirmaciones de aquellos que anteriormente habían recibido a Jesús sacramentado. Recuerdo aquellos tiempos de la década del 70, con un incansable Padre Navarro, con la Hermanas salesianas y unos catequistas preocupados para que todo llegue a buen término.
Y en las afueras del pueblo, clima de fiesta, de carpas, de quermes, de exposiciones y ventas. Todo servía en esos días para darle a Agosto ese sabor tan propio que debía durar luego, todo un año.
Recuerdo la procesión, con cientos de pañuelos alzados al viento para saludar al Santo y pedir aquel milagro que tanto necesitaban los parroquianos. Caras ansiosas y expectantes, curtidas por las nostalgias del tiempo con siestas melancólicas y solariegas. Las fotos de mi mente son aquellas que con singular destreza, capturaba casi artesanalmente la cámara de Don Capellán. Porque él era el fotógrafo del pueblo y conocía a cada uno de los parroquianos, de verlos todos los días y de ser vecinos desde siempre.
Agosto en Joaquín V. González es más que un tiempo de religión y de pueblo, es tiempo de reconciliación, de renovación espiritual y de esperanzas fortificadas en nueve días de rezo cristiano. Es época de regresar a las raíces más profundas de la argentinidad y en esa mixtura sensible de Dios, Patria y Tradición, aflora venturosa la cristiandad gaucha, la “madre-tierra” y los hijos de Anta.
En este mes se exacerban los valores culturales e históricos de la que he dado en llamar “La Perla del Chaco Salteño”; si pareciera que regresan en esos días el alma de sus hijos que alguna vez caminaron sus calles y compartieron su sueño.
Viene a mi memoria, aquellos sabores de empanadas anteñas, de locros y asados de sabor carpero, con baile de zamba y alguna taba traviesa que en su vuelo se quedaba con algunos sueños y pesos de gauchos de alma y sangre en las venas.
Todo culmina el 8 de Agosto, ese día entre rezos y procesión, cada hijo de Anta teje sus sueños y después todo queda en calma, todas las luces se apagan al crepúsculo del día.
Y al día siguiente…, regresa la rutina Gonazaleña, todo retorna a su cauce.
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